El Chicharron que Habla!!
Acabo de bajarme de uno de los buses del transantiago, pues voy camino al dpto. de mi amigo Álvaro pero para llegar debo cruzar un puente que supone debería estar iluminado no se que pasa pues esta todo oscuro, bueno tuve que armarme de valor para poder pasar por allí, llevaba avanzado unos tres o cuatro metros y en eso oigo unos pasos atrás de mi, eso me puso muy nervioso así que apuro mis pasos pero estos que oigo también se apuran como tratando de alcanzarme ¡¡que miercales pasa aquí!!.
Me volteo para mirar a quien me persigue la luz no me ayuda, pero lo veo y no lo creo, ¡es un monstruo!, ¡un chicharrón! O miercales, hay me acuerdo de casi todos mis antepasados y antes que este se acerca a mi, corro como nunca jamás eh corrido, se podría decir que me volví un Forest Gump cualquiera, pero todo sea por salvar mi vida, lo peor es que este chicharrón corría casi mejor que yo y ya esta por alcanzarme, yo sentía como el corazón me salía del pecho y la garganta se me secaba y buscaba algo mas que respirar pero casi ya me daba por vencido, ¡pero no!;aun así, todas las calles estaban sin iluminación, calle que elegía para huir estaba mal iluminada casi no se veía donde daba mis pasos, pero eso no importaba todo sea por salvar mi vida de esa cosa horrorosa.
Pero al llegar a un cruce mire a sus cuatro puntos cardinales y a lo lejos diviso una con iluminación a lo lejos, elijo esa y sigo con mi huida pero creo que mi decisión no ah sido la mejor, al llegar a la luz me doy cuenta que es una calle sin salida, ¡¡rayos!! Grito, pero hay estaba, sentía su respiración acercándose, ese olor a podredumbre, a carne putrefacta como charqui gigantesco pero que tenia vida y venia a por mi; en eso se detiene y se acerca, o amigos lectores le confieso que no había bebido nada antes, gracias a dios o sino ya me estaría orinando frente a esa cosa, cuando el chicharrón se acerca a mi y la luz le da de lleno en la cara me dice: “¿señor, desea colaborar con los niños quemados de Coaniquem?”, ¡¡Aiala!! Como dice mi amiga Kathy, por fin, uff que alivio.
Chico pensé que…. Nada olvídalo le dije; en eso el agrego: “entiendo a que se refiere, pues todos llevamos un monstruo dentro de nosotros; pero para que no se valla triste le contare un chiste” a lo cual acepte, y comenzó: “Una señora llega corriendo asustada a una carnicería y pregunta: ¿Tiene espinazo de vacuno? Si. ¿Tiene cabeza de cerdo? Si. ¡Dios mío. Usted también es un monstruo!
El poeta español Dámaso Alonso dice: “Me acechan ojos enemigos, formas grotescas que me vigilan ¡son monstruos, estoy cercado de monstruos! No me devoran, devoran mi reposo anhelado, me hacen ser una angustia que se desarrolla así misma, me hacen hombre, monstruo entre monstruo”.

Zabaldu
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