Let’s Lynch the Landlord!!
Para muchos es fácil traer a su memoria fragmentos o momentos pequeños de su infancia pero no para Bixente, un amigo mío que tiene la misma edad que yo. Solo les contare parte de algunas cosas que el me cuenta.
Bixente tiene tres años y es de condición humilde, ósea pobre, así que solo el esfuerzo y trabajo de su padre traen el alimento a casa y de lo poco que gana el debe sacar para los demás gastos, sus dos hermanos mayores estudian en escuelas publicas y bien por ellos que estudien pues para chicos de su condición es un poco difícil, además tiene una hermanita mucho menor, pues para aquellos años solo es un bebe. El vive junto a su familia en una casita de madera bastante pequeña, detrás de una casa, hay alquila su padre el terreno necesario para poder instalarla, el dueño del sitio es un tipo serio, un tanto grotesco que muy poco hablaba con Bixente.
Su madre a ido de compras junto a el, no es mucha la demora así que a dejado al cuidado de unas de las vecinas a la pequeñita, de vuelta a casa se pueden apreciar en las calles principales del barrio, automóviles que pasan llenos de militares algunos se bajan de estos y quedan dos militares haciendo guardia, pues pronto oscurecerá y el toque de queda debe hacerse efectivo, pasan cerca de el y el los mira con cierto respeto y a la vez sin saber mucho de ellos la verdad que es difícil que un pequeño de tres años pueda saber que es un golpe militar o régimen militar.
Cuando llegan a su casa antes de entrar a esta, deben pasar por el predio principal o sea la casa del dueño del terreno, al pasar por la casa principal, una de las puertas de esta casa estaba abierta, Bixente se distrae y queda frente a ella mirando hacia el interior y ve al dueño que esta bebiendo, este se da cuenta y ve al pequeño parado mirando no se que, tan solo el sabe con su curiosidad de niño; al parecer no era el día de ninguno de los dos… mi amigo pudo oír la voz del dueño de casa que le dijo:¿quieres? Mostrándole el vaso, a lo cual respondió: ¡si!, la verdad que no alcanzo a responder, cuando vio un vaso de esos antiguos que venia volando hacia el lleno de bebida o que se yo que era; sin reacción alguna lo recibió de golpe en su pecho pequeño, viéndolo estallar en muchos pedazos y mi pequeño amigo lleno de bebida; el dolor era tremendo, la respiración se volvió mas rápida, el corazón a mil y en eso no aguanto mas y se largo al llanto, tieso sin poder moverse llora en el patio de esa casa, pero su madre lo oye a lo lejos y se podría decir que vino a su rescate, al verlo como estaba lo abraza y le pide explicación al dueño y este como respuesta solo cerro la puerta que tanto le llamo la atención al pequeño Bixente.

Zabaldu
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